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Es
tan pequeño y frágil, su piel tiene un tono
amarillento y pareciera que desfallece por momentos.
Con tan solo unos días de nacido José Manuel
comienza a luchar por su vida por la deformación de
sus glóbulos rojos, lo cual lo lleva a tener una
anemia profunda que lo deja sin defensa.
Sus padres Juan Manuel y Claudia Cecilia buscan
desesperados respuestas y un tratamiento eficaz para
su hijo, pero se enfrentan a una realidad que los
asustó. José Manuel tiene anemia hemolítica, un
trastorno en el cual los glóbulos rojos se destruyen
más rápido de lo que la médula ósea puede
producirlos.
La llegada al mundo de José Manuel y José Juan el 26
de septiembre de 2001, se ensombrece con la noticia
de la enfermedad de uno de ellos, padecimiento que
también portan los padres pero en menos escala.
En la búsqueda de respuestas y un tratamiento eficaz
para el bebé, un día ven la noticia en el periódico
local sobre la Asociación ALE, y en la que hacían
alusión de que mandaban a Monterrey a un hematólogo
de la ciudad para enseñarle a hacer trasplantes de
células madres.
Deciden ir a la asociación en donde los reciben con
los brazos abiertos y la decisión de ayudarlos.
Tanta belleza no la podían creer, por lo que al
volver se encuentran con la noticia de que de
inmediato mandaban al niño. “Cuando salimos de ahí
fue como si nos hubieran abierto las puertas del
cielo y nos recibió Dios con los brazos abiertos”.
Con ayuda de la Asociación ALE, José Manuel fue
intervenido en dos ocasiones con trasplantes de
células madres en la ciudad de Monterrey, Nuevo
León, y posteriormente, recibió atención en el
Hospital ABC de la Ciudad de México.
Hoy en día José Manuel asiste al primer año de
primaria en la escuela Manuel Romero Camacho de la
colonia 12 de Octubre, y poco a poco se va
integrando como un niño más sano.
Aunque su
enfermedad no ha desaparecido, la intensión es que,
podría llevar una vida con mayor calidad, si llega a
tener la mitad de los glóbulos rojos en buen estado. |